Tratamiento para la eliminación de piojos y liendres, bajo control médico

Crece la resistencia de los piojos a los tratamientos

Por a 3 May, 2018 en sin-piojos | 0 Comentarios

La pediculosis capitis (piojos en la cabeza) ha existido de siempre. De hecho «es una de las enfermedades infecto-contagiosas más prevalentes, sobre todo en niños, y aunque puede existir durante todo el año, hay dos picos en verano y en otoño», dice Serrano.

Los tratamientos hechos de forma incorrecta y no constantes, la falta de diagnóstico en muchos casos (muchas infestaciones pasan por alto en la exploración y muchos casos de piojos son asintomáticos), la vergüenza por consultar, el no hacer despistaje en los colegios cuando se conoce un caso (por no ser un motivo de exclusión social) u opciones en el mercado de baja eficacia son causas de la no erradicación. A ello hay que sumarle, como apunta Serrano, el hecho de «no considerarse como un estigma social hoy en día y consultar más, por la aparición de centros específicos de tratamiento, etc, da la impresión de que han aumentado». «El piojo, como otras especies como pueden ser los mosquitos, se reproducen mejor en climas cálidos y los últimos veranos están siendo especialmente calurosos. Esto está favoreciendo, junto a su forma incorrecta de eliminación, que los piojos se reproduzcan más rápidamente», añade la doctora Álvarez-Viéitez, dermatóloga del Hospital Nuestra Señora del Rosario de Madrid.

Para que un tratamiento sea eficaz el protocolo correcto consiste en «aplicar una loción específica antipiojos sobre el cuero cabelludo seco, preferiblemente sin lavado previo, y dejarla actuar durante el tiempo recomendado para cada producto (de 15 a 30 minutos) manteniendolo tapado con un gorro plástico. A continuación, lavar la cabeza con champú pediculicida dejándolo actuar también unos minutos y, por último, y lo más importante –pero lo más costoso– pasar la lendrera para que salga el piojo y luego armarse de paciencia para ir pelo a pelo quitando las liendres de manera mecánica con unas pinzas o con las uñas», explica Álvarez-Viéitez, quien insiste en la importancia del último paso «porque sino irritaremos el cuero cabelludo del niño de manera gratuita, pues a los pocos días las liendres no retiradas eclosionaran en nuevos piojos».

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